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Entramos en la casa, había 3 jóvenes sentados en el sofá jugando a la consola, a ella la saludaron efusívamente y a mi con algo menos de cariño, pase entre ellos y la televisión, enredándome con los cables de los mandos y tirando al suelo la consola pero no pareció que le dieran importancia, yo me disculpe y anoté que siempre lo hacia, lo de ir por ahí rompiendo cosas, que no podía evitarlo, ellos rieron, me alegro.
Me senté en una silla y ellos siguieron jugando mirando fijamente el televisor, uno de ellos se quejaba continuamente, era homosexual, el otro no dijo nada en toda la velada, solo fumaba porros y miraba alrededor de vez en cuando, era el mas joven, me parecía correcta su actitud observadora, aprendería rápido. Yo hablaba de estupideces continuamente con el homosexual, insistía en hablar de cine erótico gay de culto, yo desconocía el tema pero lo escuche como si me interesara, mi acompañante le estaba haciendo rastas en la cabeza al tercero y mientras bebíamos vino y fumábamos tranquílamente, de repente uno de ellos saco una bolsita con setas alucinógenas y se las comió, el que tenia las rastas pareció ofendido por lo que hacia el homosexual, discutía con el como si fuera su pareja, una amistad de años pensé, pero allí estaban, un homosexual drogado y un rastafunki sintiéndose herido no sé muy bien por que, todo lo que el homosexual hacia ofendía profúndamente al otro, el que no hablaba observaba desde el sofá y sonreía, no sabia muy bien que hacia yo en ese lugar, me vi arrastrado por ella hacia allí y bueno, podría ser peor, podría haber estado aquí escribiendo días pasados, quejándome de las cosas.
11 julio, 2010
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