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Y solo sabe dios por lo que
estaba pasando, solo sabe dios el odio
que le tengo a las cosas que envuelven
la vida, las visitas familiares, los domingos
en el campo, las gasolineras, los cubitos de
hielo, los aparatos dentales, la música que
escuchan algunos simplemente me hace
MATAR, ME REMUEVE LAS
tripas, simplemente no estoy preparado
para estar aquí, nadie se preocupa de lo
que pueda pensar, de lo que pueda afectarme,
alguien tendrá que hacerse cargo de
recoger toda esta sangre que voy perdiendo
a cada movimiento ocular, por cada fotón que
entra en mi retina, me es difícil imaginar un
lugar mejor o
menos siniestro al menos, donde la vida vuelva
a ser vida, donde no se desvanezcan los sueños,
donde nadie piense en fabricar ni cepillos
de dientes ni jaulas ni zumos de piña y uva.
11 agosto, 2010
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